EL MANTENIMIENTO Y SU IMPORTANCIA

El buen funcionamiento de los equipos es un factor decisivo en la rentabilidad y la competitividad global de una fábrica. Uno de los elementos más críticos para reducir los costos de operación y aumentar el retorno de inversión para sus activos es la gestión y el mantenimiento de los equipos.

es importante conocer todas las partes fundamentales de los equipos, para poder mantenerlos operando de la mejor manera y tener los repuestos a tiempo. Para ello, es

importante tener en cuenta los manuales de reparación, las listas de repuestos, los manuales de operación, los plazos de entrega, los intervalos de mantenimiento y las esperanzas de vida.

Capacitarse y realizar una buena gestión de los bienes ayuda a evitar fallos en los componentes que causan las mayores interrupciones. Las piezas cambiadas pueden repararse completamente y prepararse para el siguiente mantenimiento. Todo depende de la calidad con la que se realicen las cosas.

El mantenimiento en general se divide en dos tipos: de actualización y de conservación.

El propósito del mantenimiento de actualización es compensar el envejecimiento u obsolescencia tecnológica de un equipo o sistema, por lo que es necesario actualizarlo con partes o piezas más actuales y versátiles para mejorar su funcionamiento.

Por ejemplo, es el caso de las computadoras que se dotan de mayor capacidad, de un sistema de enfriamiento o un sistema eléctrico.

El mantenimiento de actualización hace una adaptación tecnológica parcial del equipo para mejorar su rendimiento o adaptarlo a las nuevas exigencias, puesto que para el momento en que fue construido no existían o no se tomaron en cuenta.

Ahora bien, el mantenimiento de conservación es aquel que incluye al mantenimiento preventivo y al mantenimiento correctivo.

 

¿CADA CUANTO HAY QUE HACER UN MANTENIMIENTO? 

Se aconseja realizar una inspección de las herramientas dependiendo del uso que se le da a este, en caso de que sea uso constante se recomienda realizar el mantenimiento cada 3 meses, y si el equipo o la herramienta se usa esporádicamente, se recomienda cada 5 o 6 meses, es importante tener en cuenta factores importantes como son: el clima en el que se usa el equipo, el nivel de aceite que maneja la herramienta, etc.

 

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